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La Cartuja

La Cartuja

En el año 1309, Jaume II, rey de Mallorca, mandó edificar el palacio sobre un monte llamado Es Pujol, en el mismo lugar donde posiblemente el moro Muza, señor del valle, había tenido su residencia de verano. Más tarde, en el año 1311, el palacio fue ampliado por su hijo el rey Sancho I, quien aquejado de una enfermedad respiratoria, pasa largas temporadas en Valldemossa. Desde entonces, será conocido popularmente como el Palacio del Rey Sancho. El tercer y último morador del palacio fue el rey Jaume III, sobrino y heredero del rey Sancho. Bajo su directriz, el palacio se empleaba en temporada de caza y como residencia real en verano. Más tarde, tras la conquista aragonesa en 1343, que implicó la reincorporación del reino de Mallorca a la Corona de Aragón, el palacio quedó en desuso por la lejanía de la corte.

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La historia de la Cartuja se inicia cuando el Rey de Aragón, Martín el Humano, protector de los cartujos, orden fundada por San Bruno, cedió en 1399 a estos monjes el Palacio del Rey Sancho, para que se fundara la Cartuja. El primer paso consistió en adaptar el palacio real a las necesidades de un convento; para ello, la prisión se convirtió en refectorio; la iglesia ocupó la cocina del palacio, la plaza de armas se transformó en cementerio, y entorno se edificó un claustro. Las obras de reforma se llevaron a cabo entre los siglos XVI-XVII con la construcción del claustro de Santa María, con sus celdas, la sala capitular y del infierno o habitaciones destinadas a las mujeres parientas de los frailes.

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Pero la Cartuja primitiva crecía desordenadamente y estaba en estado ruinoso. Ello motiva que en el siglo XVIII, en 1701, se proyectara una nueva planta, para la cual se copiaron los planos de la cartuja catalana de Montealegre. El nuevo proyecto era ambicioso y se apruebó en 1718. La nueva iglesia es de estilo neoclásico y se diseñó dentro de un rectángulo formado por corredores laterales flanqueados por dos claustros. Después de varias revisiones, sólo quedó construida una pequeña parte, la iglesia y diez celdas edificadas a la derecha del claustro llamado de las Murteres.

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La desamortización del gobierno liberal en 1821 pone en venta el monasterio y el convento. La Cartuja se divide en cuarenta y siete partes, de las cuales veintisiete fueron calificadas como casas. Restablecido el gobierno absolutista en 1823, éste revocó la orden anterior y los bienes de la iglesia fueron devueltos a sus propietarios.

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A la muerte de Fernando VII se reinicia el proceso de desamortización. Una vez expulsados los monjes el 1835 por la ley del ministro Mendizábal y efectuada la posterior subasta pública, el proyecto se extingue, quedando las obras sin terminar. Transcurridos unos años, la Cartuja pasa a manos privadas, exceptuando la iglesia, la sacristía, la farmacia y la sala capitular, que pasaron a ser propiedad del obispado. Nace entonces la Cartuja residencial.

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Años después, con la llegada del turismo, el conjunto de la Cartuja pasa a ser un museo explotado por una sociedad civil de propietarios. Actualmente la Cartuja está dividida en nueve partes. La desamortización propició que la célebre pareja de artistas románticos Frédérick Chopin y Aurore Dupín (George Sand), vivieran en una de sus celdas durante el invierno de 1838 a 1839. Así, ella nos deja su libro Un invierno en Mallorca y él las composiciones que aún resuenan dentro de los austeros pasillos de la Cartoixa.

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La plaza donde se encuentra la Cartuja tiene origen en el s XIV y fue el patio de armas del palacio real. Después, bajo la directriz de los monjes cartujos, fue convertida en cementerio y en claustro. Posteriormente, tras la expulsión de los monjes y la expropiación del gobierno, los muros fueron derribados para convertirla en una plaza pública. Alrededor de ella podemos observar las edificaciones que antiguamente servían de dependencias de los monjes.

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En la plaza, encontrará dos taquillas donde podrá adquirir las entradas. Una de ellas le dará derecho a visitar el conjunto del monasterio: iglesia, farmacia, celda prioral, colección Chopin y George Sand y el Museo Municipal. Éste último comprende cuatro secciones: paisajismo de la sierra de Tramuntana, Arte Contemporáneo internacional, sala dedicada al archiduque Luis Salvador de Austria i sala dedicada a la imprenta Guasp, una de las mejor conservadas y antiguas de Europa. La misma entrada permite la visita al Palacio del Rey Sancho y, ésta incluye un recital diario de piezas del compositor polaco Frédéric Chopin.

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En la otra taquilla, la entrada expedida sirve para visitar la celda número 4, celda ocupada en su día por la pareja ChopinGeorge Sand durante su estancia en Valldemossa. Ambas visitas son recomendables pues el viajero curioso podrá disfrutar de un interesante periplo por la compleja intrahistoria de la Cartuja.

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La visita a la Cartuja finaliza en el Palacio del rey Sancho, accediendo al exterior por la Plaza Rubén Darío. Aquí, podemos observar el que fue el jardín de plantas medicinales, hoy convertido en patio enrejado, situado junto a la antigua farmacia de los cartujos, farmacia que también abastecía las necesidades del pueblo. Girando hacia la derecha, pasaremos bajo un arco o antigua puerta de acceso a la Cartuja, lugar donde se ubicaba la portería que cumplía la función de recibidor para el contacto con el mundo exterior. Además, era lugar donde tenía lugar la entrega de limosnas, medicinas para enfermos y otras carencias que pudiera tener la Cartuja.

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Ahora nos desplazaremos al bello mirador llamado Miranda dels Lledoners: un precioso lugar con maravillosas vistas. A la izquierda, podremos observar la parroquia de Sant Bartomeu y, a la derecha, la llamada Vinya dels Moscatells. En otro tiempo, se accedía al palacio por el camino original (hoy en día, entrada secundaria al núcleo municipal) donde aún figura el escudo de armas Real.

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A un lado, se alza desde 1555 la torre de defensa gótica dels Hostes, esencial para proteger a la población de las incursiones piratas. La mencionada defensa fue costeada por el rey Felipe II y edificada por el maestro de obras Miquel Bibiloni. Posteriormente, se destinó al encarcelamiento de Jovellanos. Junto a la torre, podemos observar una edificación baja llamada el Infierno, donde en otro tiempo se ubicó una capilla y las estancias para mujeres familiares de los monjes, ya que éstas tenían vetado el acceso al monasterio.